faros

Los faros no van corriendo por toda una isla buscando barcos que salvar; se quedan en su sitio brillando.

— Annie Lamott

Una tormenta en el medio del mar. La oscuridad es completa. El miedo, la desesperanza y la soledad invaden el alma. De pronto, un faro. Erguido en el medio de la tempestad, fuerte, sereno. Enciende la luz, brilla, guía el camino. Alumbra la noche del alma. En ese instante, vemos el camino, sabemos hacia donde nos dirigimos. Solo bastó con brillar. Cuando una mujer generosamente irradia su luz, le ilumina el sendero a las que se encuentran a su lado, las acompaña, las guía.

Conectar con nuestro fuego para brindar luz. Ser faros que resplandecen intensamente. Cuando somos luz les recordamos a las demás que pueden brillar, que tienen un destino que seguir, que no están perdidas. Los faros aclaran los caminos y vuelven luminosas las aguas turbulentas que se encuentran rodeadas por las sombras. Su luz, como un rayo suave, atraviesa su propia oscuridad y la de los otros. Ver lo sombrío, poner luz en lo que no se ve, puede ser doloroso pero es la única manera de hallar el sentido cuando estamos perdidas. Quien encuentra su rumbo también comienza a brillar. Así el mundo entero se ilumina.

Lo único que tienes que hacer en la vida es ser el faro.

— Yogui Bhajan

Deja una respuesta